La Juventud Trabajadora Peronista en las luchas por la defensa de las reivindicaciones de la clase obrera

VEA, VEA, VEA, QUE LINDO CACHETAZO, LOS OBREROS LE GANARON AL BORRACHO MATARAZZO

Compañeros:

Este boletín fue hecho para salir días antes de la muerte del General Perón.

Es evidente que la muerte de nuestro Conductor no solo nos llena de dolor, sino que ha modificado la situación política nacional

Esto no invalida el objetivo principal de este boletín: tratar de reflejar el conjunto de los elementos que confluyeron para que los compañeros de Matarazzo lograran triunfar sobre la patronal y la represión.

Hoy más que nunca, ante la desaparición del General Perón, es necesario tratar de aprender de esa experiencia triunfante.

Con esa consigna -“Vea, vea, vea., que lindo cachetazo, los obreros le ganaron al borracho Matarazzo”­ festejaban hace unos días el triunfo los compañeros de Matarazzo.

Una toma y un paro que permitieron ganar, fue la culminación de más de un año de organización y lucha contra la patronal.

Se transcribe un fragmento del boletín sobre el rol de la JTP en el conflicto con Matarazzo.

LA PARTICIPACION DE LA J.T.P.

Durante el conflicto de Matarazzo, hubo un estrechamiento del vínculo político que la JTP venia teniendo desde la primera toma con algunos compañeros de la fábrica.

Esto se debió a que, por un lado, Matarazzo fue uno de los conflictos en que más claramente se jugaba el contenido del Pacto Social y su futuro. Además, se luchó contra las reformas del Código Penal que se pretendían aplicar por primera vez contra los trabajadores. O sea que en Matarazzo se enfrentan los dos elementos principales que invaliden este Pacto: que no está nacho en beneficio de los trabajadores y que se lo pretende aplicar a sangre y fuego.

Por otra lado, la JTP es la única opción antiburocrática y antipatronal insertada en una política de reencauzamiento del Gobierno Popular y recuperación del Movimiento para los trabajadores.

Se producía así una confluencia entre los ejes del conflicto y la política que la JTP venia impulsando para romper este Pacto Social.

Esta confluencia se produce además, porque las propuestas políticas que estaba implementando la JTP, se enmarcaban en una continuidad de la práctica que desarrollamos los trabajadores durante los últimos 18 años, y que cristaliza en marzo del 73.

Justamente, aplicar y desarrollar el programa votado en marzo era darle continuidad a ese proceso. Es al comenzar a surgir las desviaciones, que empiezan a surgir las rectificaciones desde los sectores leales del Movimiento que, ante los peligros del proceso, tienden a profundizar la organización popular, para preservarlo. Es así como en Matarazzo, donde se da un alto nivel de organización y combatividad, muchos compañeros visualizan a la JTP como un proyecto para dar continuidad a “la lucha que recién empieza en serio", como dijera un compañero de la fábrica.

Por esa identificación entre el proyecto político de la JTP y los ejes y el desarrollo del conflicto es que se amplían y consolidan las posibilidades de constituir una agrupación en Matarazzo.

Es también en la conformación de la agrupación donde radica fundamentalmente la posibilidad de continuar acumulando fuerzas y poder en la fábrica y dentro del gremio.

Comprendiendo todo esto, la JTP, desde el inicio del conflicto, aportó todos los elementos que le fueron posible: desde su local para asambleas y la olla popular; su poder de convocatoria hacia la prensa, diputados y otros sectores; la presencia de muchos compañeros en piquetes, venta de bonos; propagandización del conflicto, hasta la solidaridad que llevo la Mesa Nacional por intermedio del compañero Enrique Juárez, quien casi permanentemente participó de las asambleas y discusiones que se realizaban.

Pero fundamentalmente donde más se dejó sentir la influencia de JTP fue en el camino que debía seguir el conflicto. Desde el principio de la lucha, hubo cierta pugna por la dirección de la lucha. Por un lado, estaban Carrizo, Roa, algunos delegados y otros compañeros que perfectamente identificados y reconocidos por la mayoría eran los que orientaban el conflicto. Por el otro, siempre listos, los reyes de la derrota: el PST y otros, que estaban más interesados en desprestigiar al Cuerpo de Delegados para agarrar la manija, que en el triunfo de la lucha.

El ejemplo más cabal de esto fue la decisiva asamblea que se realizó luego de la salida de la cárcel del Cuerpo de. Delegados, donde se sabía ya que por primera vez se quería aplicar el Código Penal a los trabajadores y donde hubo dos propuestas.

Por una parte, la de algunos miembros del Cuerpo de Delegados -entre ellos Carrizo y Roa- y de la JTP que planteaba cambiar el eje del conflicto: el problema principal no era ya solamente el aumento, sino tratar de impedir que se sentara ese precedente, que se aplicara impunemente una pena de 5 a 15 años de cárcel a seis trabajadores.

Por la otra, los que planteaban negociar los puntos del petitorio y entrar a trabajar, continuando la lucha desde adentro. O sea, entregarse atado de pies y manos al enemigo, ponerse a tiro de su represión dentro de la fábrica: la mejor receta para ser derrotados.

LA PARTICIPACION DE LA J.T.P.

Como después demostraría el desarrollo del conflicto, en ese momento era más efectivo continuar la huelga.

No fue solo en ese caso que se visualizaron las diferencias entre las alternativas de triunfo, organizadoras, y las desmovilizadoras que hubieran conducido a la derrota.

Apenas preso el Cuerpo de Delegados, el PST lanza la idea de formar un Comité de Lucha, idea correcta en la medida en que este organismo podía ser un instrumento nucleador, movilizador y de dirección del conflicto.

Durante el periodo en que este comité funciona al margen del Cuerpo de Delegados, no se realiza ni una asamblea; no se torna ninguna medida de solidaridad efectiva con los presos; solo funcionan, y muy parcialmente, algunos piquetes de huelga, Lo que si salen son volantes contra el sindicato, contra el Gobierno, e incluso que dejan deslizar críticas contra el Cuerpo de Delegados.

La preocupación principal era tratar de prestigiarse montándose sobre la indignación de los compañeros, sin ofrecer ninguna forma concreta para organizarse y enfrentar triunfalmente a la patronal.

Durante la huelga, nuevamente se pondría en evidencia esta situación.

Sin haber reconocido estos errores, esos compañeros permanentemente proponían sacar declaraciones o enfrentarse con el Sindicato, el Gobierno e incluso con la JTP, no integrando esas críticas -justas o no- dentro de la cuestión principal, que era como llevar a buen fin el conflicto. Tanto es así que durante los últimos momentos, cuando el estado de ánimo de los compañeros se deterioraba, llegaron a sacar volantes acusando a Carrizo y Roa de negociadores y débiles.

Trataban de provocar divisiones entre los compañeros. No querían negociar ni las libertades ni el petitorio, sin entender que justamente apoyándose sobre la fuerza que brindaba la unidad alrededor del pero, era posible conquistar triunfos.

Fuente: Boletín JTP, julio 1974

Enlace: https://es.scribd.com/doc/69648710/Folleto-JTP-Matarazzo 

Comments

Popular posts from this blog

Libro digital "La salud laboral en el gobierno nacional y popular"

La Comisión de Control Obrero de la Higiene y Seguridad de Astilleros ASTARSA y el triunfo de la movilización popular

La Juventud Trabajadora Peronista en las luchas por la defensa de las reivindicaciones de la clase obrera